EXPLORA LA LENGUA DE LOS CARAQUEÑOS

qué chévere!!
 
   Enviado por Eloi Yagüe Jarque via mail

Contaba el destacado filólogo Ángel Rosenblat en su libro Buenas y malas palabras, que cualquier extranjero que viniera a Caracas se sorprendería y hasta se sentiría desconcertado por nuestra forma de hablar, así fuera hispano parlante.

Por ejemplo, se asustaría si alguien lo invitara a caerse a palos sin aclararle que de lo que se trata no es de pelear sino de tomarse unos tragos.  Lo cierto es que la lengua de los caraqueños está hecha de muchos préstamos debido a que la ciudad es un sitio de paso de gentes de múltiples procedencias.  Así tenemos que para un visitante extranjero que venga por primera vez a nuestra capital le será muy difícil entendernos si alguien no lo ayuda.


Eso pasó el otro día con mi amigo Peter, un joven neoyorkino estudiante de español, a quien tuve que ayudar para sacarlo de ciertas dificultades en que se metió. La primera fue cuando quiso comprar un CD's a un buhonero.
Preguntó el precio y el vendedor informal le respondió: 'Dos lucas, papá'. Yo, que estaba a su lado viendo CD's, salí en ayuda de un Peter desconcertado que consultaba su diccionario de bolsillo donde, por supuesto, no halló lo que buscaba.
Le expliqué que 'lucas' son miles, mientras que 'tablas' significa centenas de miles, y 'biyuyo', dinero en general.  Y 'papá' es un trato familiar que se ha extendido entre los ciudadanos más confianzudos.
Contento con la adquisición de sus nuevas palabras, las empezó a usar con entusiasmo. Tanto que al intentar sacar plata de un telecajero le dijo a un individuo que tenía detrás: 'Saqué tres tablas.  Chévere de pinga!!'. Y el individuo, ni corto ni perezoso, le dijo: 'Bájate de la mula o te quiebro'.
Como el gringo no lo entendió se dispuso a seguir su camino.  Entonces el malandro le dijo: 'Quédate quieto o te clavo un chuzo'.  Para su fortuna, por ahí pasaron unos policías en moto y al verlos el choro se piró.

Peter, que al final comprendió que estuvo a punto de ser atracado, les dio las gracias, pero ellos también le pidieron que se bajara de la mula.  Al ver que no comprendía ni papa lo dejaron tranquilo.

Eso se llama 'matraca' -le expliqué días después, cuando me contó el episodio.  Por supuesto también le expliqué que 'choro' significa ladrón, al igual que 'malandro', y que a los policías los llamamos 'tombos'. A partir de ese momento cada vez que nos veíamos anotaba en una libretica lo que significaban las palabras caraqueñas que no aparecen en los diccionarios oficiales del idioma y menos en el de la Academia de la Lengua

En eso estaba cuando me di cuenta de la dificultad de explicarle por ejemplo el uso de la palabra 'vaina' y todas sus variantes:'una vaina': una cosa; 'echar vaina': bromear; 'ni de vaina': ni por casualidad, por nada del mundo; 'de vainita': por un pelo; 'qué vaina': expresión que se usa para lamentarse de una situación desagradable.
Fue difícil que entendiera que era muy diferente decir: 'te voy a echar vaina' a 'te voy a echar una vaina', pues en el primer caso se trata de bromear mientras que en el segundo es una amenaza.  Se reía el gringo al ver nuestra forma de encarar los tamaños de las cosas y las diferencias entre vainita, vaina y vainón.
Pero también fue trabajoso hacerlo comprender que para nosotros 'poco' es mucho.  Por ejemplo: 'en la cola había un poco de carros', mientras que 'pocotón' es muchísimo: 'había un pocotón de gente saliendo del Metro'.
También traté de explicarle que 'burda' es mucho o aumentativo.  Por ejemplo: 'fulano y yo somos panas burda'; 'ese señor es burda'e viejo'. Peter se rascaba la cabeza y decía 'yo no entender nada'.

'Piano, piano', le decía yo, y tenía que aclararle que no me refería al instrumento musical sino a la expresión de que poco a poco se llega lejos.

'Vamos a tomarnos unas birras y te sigo explicando', le dije y le aclaré el significado de la palabra 'birra', o sea cerveza.  Una de las cosas que más lo divertía es nuestra manía de los diminutivos.  Una mañana lo invité a desayunar y se rió mucho cuando pedí pastelitos, cafecitos, y cuarticos de jugo.  Al principio no los usaba bien pues decía cosas como 'me voy en metrico', o 'me comí un perrocalentico', pero poco a poco fue aprendiendo el uso correcto que, por lo demás, es totalmente arbitrario.

Luego tuve que hablarle de las frutas, ya que le gustan mucho, y explicarle que patilla no es el pelo que nos dejamos debajo de las orejas sino la sandía, y que la parchita es lo que en gringolandia llaman 'passion fruit' y en Brasil 'maracuyá', y que plátano es...bueno, el plátano pues!
El otro día lo vi manejando una motico china por las calles de Caracas.  Se veía feliz. 'Que pasó, chamo!.  Me costó tres palos' dijo muy orondo.  Había descubierto la mejor forma de conocer la ciudad: sobre dos ruedas.
Pero mi sorpresa fue mayor cuando sonó en aquel momento un celular y Peter se disculpó conmigo.  Su conversación fue más o menos así: 'Marico, la jeba me embarcó.  Qué raya.  Yo que la tenía cuadrada.  Iba a recogerla para ir a la rumba en Las Mercedes pero me dejó el pelero. Y ahora me está pidiendo cacao. Qué va pana, no me la calo más'.
Mi sorpresa fue en aumento a medida que escuchaba la conversación.
Peter ya se había aclimatado lingüísticamente.  Pero la consagración de la primavera llegó cuando alguien se acercó a pedirme una dirección y Peter hizo lo que cualquier caraqueño haría: responder aunque no le hubieran preguntado a él.  Y ahí, montado en su moto y sin despegar el celular de su oreja, le indicó al solicitante frunciendo los labios y señalando con ellos.
Así me di cuenta de que aunque no hubiera nacido en Caracas, Peter ya merecía el título de hijo adoptivo de la ciudad."

Definitivamente los caraqueños deberíamos emprender la tarea colectiva de hacer un diccionario que registre nuestra forma de hablar ya que, si seguimos así, ni siquiera nos entenderemos entre nosotros mismos. 
Demasiado bueno!, muchas gracias Aura por compartirlo, está del carajo! 

Carajo: el compartimiento cilindrico de los barcos de vela, donde tenían que subir Rodrigo de Triana para ver si veía tierra, durante de la época del Imperio Español. Palabra que tiene muchas variantes en nuestra lengua, y muchos significados en la española:
carajo.
(De or. inc.).
1. m. malson. Miembro viril.
2. m. despect. malson. Col., C. Rica, Hond. y Ven. U. para suplir el nombre de un hombre que no se quiere mencionar para desvalorizarlo.
al ~.
1. expr. coloq. Denota enfado o rechazo. Al carajo el informe.
carajo.
1. interj. U. para expresar disgusto, rechazo, sorpresa, asombro, etc.
del ~.
1. loc. adj. coloq. Muy grande o intenso. Un susto, un frío del carajo.
importar algo un ~ a alguien.
1. loc. verb. coloq. No importarle nada.
irse algo al ~.
1. loc. verb. coloq. Echarse a perder, tener mal fin.
mandar a alguien al ~.
1. loc. verb. coloq. Rechazarlo con insolencia y desdén.
qué ~.
1. expr. coloq. Denota negación, decisión, contrariedad, etc.
un ~.
1. loc. adv. coloq. Nada (ninguna cosa). No entiendes un carajo.
2. expr. coloq. U. para negar o rechazar.
3. expr. coloq. U. para ponderar. Cuesta un carajo.

4. expr.coloq. VEN. para los niños traviesos. y al hablar de otra persona que te agrede CARAJITO!, ESE CARAJITO!, ESA CARAJITA! Ese Carajo...

Yeyo: marearse; soponsio: desmayo o vértigo;  los nervios dan, "me dan nervios": miedo, temor o gran enojo; el turuleque: sospechas que alguie confira en tu contra;  el peo: problema, rollo, situación embarasosa, algo muy complicado. la mamadera de gallo: como dicen en españa, un cachondeo; el guabineo; cuando alguien te está engañando y te evade. el guabineo es el irse por la tangente ajajaja, evade la situación. /palabra que viene de un pescado resbaladizo llamado Guabina// En la real academia:
guabina.
1. f. Ant., Col., El Salv., Hond. y Ven. Pez de río, de carne suave y gustosa, con cuerpo mucilaginoso, algo cilíndrico y cabeza obtusa.
2. f. Col. Aire musical popular de la montaña.
3. com. despect. coloq. Cuba. Persona que, interesadamente y con frecuencia, cambia de parecer o de filiación política, o que se abstiene de tomar partido.
4. com. despect. coloq. Cuba. Persona cobarde.
más resbaloso que la ~.
1. loc. adj. coloq. P. Rico y Ven. Dicho de una persona: Hábil para salir airosa de cualquier situación.
2. loc. adj. coloq. P. Rico. Dicho de un hombre: Que rehúye el matrimonio.
zampate: lanzarse sin miedo a lo que venga. zampale: dar un golpe.



Otra expresión del argot caraqueño muy conocida es el ¡Que Bolas!. Todo lo que refiere a bolas viene directamente de la época de la Dictadura de Juan Vicente Gómez, cuando se sometía a presos y delincuentes a trabajos de la construcción, para evitar su escape les colocaba grilletes en los pies, con bolas de acero muy pesadas para hacerles Muy dificil la huída. Esto ocasionaba diversas circunstancias como:
1. El tamaño de la bola iba aumentando en peso y volúmen según la pena del delicuente. de ahí el QUE BOLAS! Mira el peso que llevas a rastras. 
2. Había quien por no querer trabajar y poder comer, prefería cargarle las bolas a otro para él poder llevarse mérito a cambio de su favor, y de ahí nace la frase EL JALA BOLAS! Quien te alaga para no hacer nada a costa de ti.
3. Cuando los presos tenía que trabajar en cerros cuesta arriba, había que arrastrar la bola, de ahi viene la frase ECHALE BOLA!
4. Cuando el cansancio era agotador, los presos decían que "Hasta las bolas dolían" por eso a la gente perezosa, sobretodo a los hombre, se le dice: "No lo hace porque tiene dolor de bolas".
5. Cargar la bola era un dolor moral y eso acrecentaba la pena, de ahi el NO LE PARES BOLA!, porque tu pena no puede pesar más que el grillete, y mejor no hacer caso y seguir adelante.
Otra expresión coloquial es la de LA CUAIMA, que proviene de la serpiente anaconda que por sus características asemeja a una mujer de armas tomar y poder sobre la pareja, una mujer mala y perversa. La Cuaimaneitor, es un grado superlativo de lo anterior, o sea, es la mujer indestructiblemente jodedora o mala.

Y ya para terminar, porque podría estar agregando referencias, otra expresión que se usa para expresar tu sentir como respuesta de cortesía en el saludo y para demostrar que estás bien es la palabra compuesta CHÉVERE, que proviene de un eslogan publicitario de la marca Chévrolet que decía "Que Chév-ere-es mi Chévrolet", y eso se quedó en nuestra lengua por los siglos de los siglo.
Un saludo,
Ale
***




Comentarios